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Salarios y sueldos

Cómo entender tu nómina en España: bruto, neto, IRPF y cotizaciones

Equipo DGii Empleos4 min de lectura

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Recibir la nómina cada mes es habitual, pero entender de verdad lo que aparece en ella lo es mucho menos. Saber por qué tu salario bruto no coincide con lo que llega a tu cuenta te ayuda a planificar tus finanzas, revisar posibles errores y valorar mejor una oferta de empleo. En esta guía repasamos las partes de una nómina en España, la diferencia entre bruto y neto, las cotizaciones que paga el trabajador a la Seguridad Social y cómo funciona la retención del IRPF.

Las partes de una nómina

Una nómina (o recibo de salarios) suele dividirse en tres grandes bloques:

  • Encabezado: datos de la empresa y del trabajador, el número de la Seguridad Social, la categoría profesional y el periodo de liquidación.
  • Devengos: todo lo que la empresa te reconoce antes de descuentos. Incluye el salario base, los complementos salariales (antigüedad, productividad, pluses) y, en su caso, las percepciones no salariales como dietas o gastos de locomoción.
  • Deducciones: las cantidades que se restan del bruto, principalmente las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo del trabajador y la retención del IRPF.

La suma de los devengos forma el total devengado, y al restarle las deducciones se obtiene el líquido a percibir, es decir, lo que realmente cobras.

Salario bruto y salario neto

El salario bruto es la retribución total pactada antes de aplicar ningún descuento. El salario neto es lo que ingresas después de restar las cotizaciones sociales y el IRPF. Por eso, cuando compares ofertas de trabajo, conviene fijarse en si la cifra es bruta o neta y en cuántas pagas se reparte al año (doce o catorce).

Un detalle importante: el coste real que asume la empresa por tu puesto es superior a tu salario bruto, porque además paga su propia parte de cotización a la Seguridad Social, que es bastante mayor que la del trabajador.

Las cotizaciones que paga el trabajador

Del salario bruto se descuentan varias cotizaciones sociales a cargo del trabajador. Se calculan sobre la llamada base de cotización, que en la mayoría de los casos se aproxima al salario bruto dentro de unos topes mínimo y máximo que fija cada año el Gobierno. Según la información publicada por la Seguridad Social, los principales conceptos que asume el trabajador en el Régimen General son:

  • Contingencias comunes: financia prestaciones como la baja por enfermedad común, la maternidad o la jubilación. El tipo a cargo del trabajador es del 4,70%.
  • Desempleo: en contratos indefinidos la parte del trabajador ronda el 1,55%, y algo más en la contratación temporal.
  • Formación profesional: un 0,10% a cargo del trabajador, destinado a financiar la formación para el empleo.
  • Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI): una cotización adicional para reforzar el sistema de pensiones, con una pequeña parte a cargo del trabajador.

Sumadas, estas cotizaciones del trabajador suelen situarse en torno al 6,3%-6,5% de la base en un contrato indefinido. Los porcentajes exactos se revisan cada año mediante la Orden de cotización, por lo que conviene consultar siempre la cifra vigente en la web oficial de la Seguridad Social. Si tu caso es especial (contratos a tiempo parcial, régimen de autónomos u otras situaciones), los tipos pueden variar.

La retención del IRPF

El otro gran descuento es la retención del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). No es un impuesto nuevo, sino un adelanto a cuenta de lo que te tocará pagar en la declaración anual de la renta. La empresa retiene cada mes un porcentaje de tu salario y lo ingresa en la Agencia Tributaria en tu nombre.

A diferencia de las cotizaciones, el porcentaje de IRPF no es fijo: depende de tu salario anual, del tipo de contrato y de tu situación personal y familiar (número de hijos, discapacidad, pensiones compensatorias, etc.). Por eso, dos personas con el mismo sueldo pueden tener retenciones distintas. Cuanto mayor es el salario, mayor suele ser el porcentaje retenido, porque el IRPF es un impuesto progresivo.

En la declaración anual se ajustan cuentas: si a lo largo del año te retuvieron de más, te devuelven la diferencia; si te retuvieron de menos, tendrás que pagarla. La Agencia Tributaria ofrece un servicio para calcular las retenciones que puede ayudarte a estimar tu caso.

Consejos para revisar tu nómina

  • Comprueba que tu base de cotización y tu categoría profesional se corresponden con tu puesto real.
  • Revisa que los complementos y pluses acordados aparecen correctamente en los devengos.
  • Guarda tus nóminas: son la prueba de tus cotizaciones para futuras prestaciones y pensiones.
  • Si algo no cuadra, consúltalo con el departamento de personal o con un asesor laboral antes de firmar conforme.

Entender tu nómina te da control sobre tu dinero y te permite tomar mejores decisiones profesionales. Para seguir mejorando tu carrera puedes revisar nuestras guías de consejos o explorar las ofertas de empleo disponibles. Y recuerda: ante cualquier duda sobre cifras concretas, las fuentes oficiales de la Seguridad Social y la Agencia Tributaria son siempre la referencia más fiable.

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